«No tendríamos que dedicarnos a una fuente específica para ser sujetos de riesgo»

Iván Serrano Jáuregui, Permio Jalisco de Periodismo 2014, habla sobre los asesinatos cometidos en 2017 contra el gremio periodístico, que en total suman once, y de cómo no debe generarse un juicio en cuanto a la fuente que se cubre. Por otro lado, explica qué debe realizarse a este respecto en materia de políticas públicas

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Por: Jonatan Gallardo

En lo que va de 2017 se registran once asesinatos de periodistas en México, uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer dicha profesión. Según el reporte «Tendencias mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios» de la UNESCO, la República Mexicana se ubicó en la tercera posición del listado de países que de 2012 a 2016 tuvieron un mayor número de asesinatos de periodistas.

El primer lugar se posicionó a Siria con 86 muertes, seguido de Irak con 46 y México con 37. Además, en los últimos cuatro años en Latinoamérica se denunciaron 125 asesinatos de los cuales 29.6% sucedieron en nuestro país.

Iván Serrano Jáuregui, ganador del Premio Jalisco de Periodismo 2014, explica que esta situación demuestra cómo las autoridades, y también los poderes fácticos, han vulnerado la libertad de expresión de la ciudadanía que se representa por medio de sus periodistas. Además de lamentar la ola de violencia contra el gremio, habla sobre las políticas públicas que deben implementarse.

«La opinión es simplemente que es lamentable, pero nos pone en un estado de alerta como comunicadores y también en un estado de alerta para las autoridades quienes deben tomar cartas en el asunto en políticas de protección pata el ejercicio periodístico, ya que éste determina o influye en la ciudadanía quiénes son los que toman la última palabra en el análisis de las situaciones que acontecen en el país».

Por otro lado, una de las justificaciones que tanto el gobierno, la ciudadanía y algunos medios de comunicación han utilizado para dar respuesta a la ola de violencia incrimina a los periodistas, pues se dice que debido a la fuente que cubrían el riesgo es evidente. No obstante, Serrano Jáuregui exhorta a no criminalizar y replantearse la explicación de estos hechos.

«Hay periodistas que no están dedicados al narco ni a la nota roja, están haciendo investigaciones más profundas que involucran a autoridades y también ellos son vulnerados de su libertad, por no decir de su vida. Y pues también considero que este tipo de acciones fungen como actos terroristas para incentivar que otros trabajadores no estén siguiendo líneas de investigación que pudiéramos catalogar tal vez de peligrosas, porque nosotros le estamos poniendo ese calificativo. Incluso creo que muchas veces la sociedad hace una apología de la violencia al decir “claro, pues lo mataron porque estaba investigando cosas peligrosas”. […] Pero es precisamente eso lo que no nos debería detenernos. Además de seguir incentivando este tipo de investigaciones que dan a luz cosas que por hecho no tendrían por qué existir, pues están abriendo paso a la verdad para que la gente tome sus decisiones. Tendríamos que ser más inteligentes como audiencia y también como compañeros del gremio periodístico para emitir un juicio de tal magnitud; no tendríamos que dedicarnos a una fuente específica para ser sujetos de riesgo».

El ganador del Premio Jalisco de Periodismo 2014 dice que dependen de la mentalidad y de la imagen que tenemos que forjar entre los ciudadanos para que ellos sean quienes respalden el trabajo de los periodistas, y también exigir a las autoridades una rendición de cuentas eficaz sobre las violaciones a los derechos humanos de otros reporteros.

Aquí, la lista de los periodistas asesinados en 2017, con información proporcionada por El Universal:

Cecilio Pineda, 39 años. Asesinado el 2 de marzo por un grupo armado. Denunció amenazas en redes sociales y logró eludir un ataque en 2015; cubría información policíaca, era director del periódico regional La Voz y colaborador del diario nacional El Universal.

Ricardo Monlui, 57 años. Asesinado el 19 de marzo en Veracruz. Era director del diario El Político y también autor de una columna sobre temas relacionados con política regional.

Miroslava Breach, 54 años. Su cuerpo fue encontrado el 23 de marzo al interior de un vehículo en Chihuahua. Fue reportera de los diarios La Jornada y el Norte de Juárez.

Maximino Rodríguez, 71 años. Asesinado el 14 de abril en La Paz, Baja California Sur. Era reportero del Colectivo Pericú, especializado en temas policíacos.

Javier Valdez, 50 años. Asesinado el 15 de mayo cerca de las instalaciones de Ríodoce, el semanario que fundó en Culiacán. Colaborador de la AFP y reportero del diario La Jornada.

Jonathan Rodríguez Córdoba, 26 años. Asesinado el 15 de mayo en Autlán de Navarro, Jalisco (oeste). Trabajaba ocasionalmente en el semanario El Costeño.

Salvador Adame, 44 años. Fue secuestrado el 18 de mayo en Michoacán y el 26 de junio las autoridades confirmaron su muerte. Era propietario del Canal 6 de televisión local.

Edwin Rivera Paz, 28 años. Camarógrafo hondureño que buscaba refugio en México. Fue asesinado el 10 de julio en Veracruz. Trabajaba en Honduras como director de cámaras para el programa de internet «Los Verduleros».

Luciano Rivera, 33 años. Asesinado el 31 de julio en Baja California.

Cándido Ríos, 55 años. Cubría la fuente policial en el Diario de Acayucan, fue atacado a tiros el 22 de agosto al sureste del puerto de Veracruz.

Edgar Daniel Esqueda, 23 años. El fotoperiodista, que trabajaba en medios digitales locales, fue encontrado muerto el 6 de octubre en San Luis Potosí tras ser reportado como desaparecido un día antes.

Gumaro Pérez Aguilando, 35 años. Reportero de La Voz del Suren Veracruz. Fue ejecutado en pleno festival navideño de la escuela en la que estudiaba su hijo el martes 19 de diciembre.