Un monumento que no nos representa

A 19 años del inicio de la construcción de este objeto urbano, Los Arcos del Milenio no son del agrado de los tapatíos gracias al historial de situaciones desagradables que ahí han acontecido, refiere un estudio de la UdeG

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A los de Guadalajara no nos gustan Los Arcos del Milenio, dice el estudio Objetos urbanos simbólicos. Una visión desde la percepción del habitante, que realizó la investigadora de la Universidad de Guadalajara Livier Olivia Escamilla Galindo, con el que buscó identificar cuáles eran los elementos de la ciudad que dan identidad a los tapatíos.

Las razones que manifestaron los grupos focales de dicho trabajo no son descabelladas: éstas van desde el desagrado por su color amarillo el cual califican como chillante, que la zona es un punto de tráfico insufrible todos los días y que además el paso deprimido debajo del monumento se inunda, gachamente, cada temporal (para muestra está el meme de las trajineras navegando en la laguna que se forma en avenida Lázaro Cárdenas).

Aunque lo que sin duda pesa más en este mal concepto que tienen los tapatíos es el inquietante recuerdo de lo ocurrido el 24 de noviembre de 2011, cuando en los carriles laterales alrededor de los arcos fueron encontradas 26 personas sin vida al interior de tres camionetas.

Meme Arcos del Milenio

El crimen y la violencia, la falta de planeación vial, el exceso de automóviles y el insuficiente drenaje pluvial son los motivos que han azotado la reputación de este monumento que comenzó a ser construido en 1999 por el artista Enrique Carvajal González, alias Sebastian.

Aunque, a decir verdad, este proyecto de arte urbano en su inicio tampoco fue del agrado la ciudadanía, pues para muchos fue visto como un agravio que el entonces ayuntamiento tapatío motivara la creación de esta obra a la que le destinaron millones de pesos, con la excusa de que había que recibir el nuevo milenio con más arte en las calles.

Tras cinco años de construir el monumento, el desencanto, la politización de su construcción y la falta de financiamiento provocó que sólo se construyeran cuatro de los seis arcos. La obra sigue pausada y en ésta se aprecian las bases de las estructuras faltantes, mismas que cruzarían el paso elevado de avenida Mariano Otero a más de 50 metros de altura.

En la actualidad no hay interés de la autoridad ni de los ciudadanos por acabar una obra que, aunque luce en su calidad de arte urbano en la colonia Jardines del Bosque, trae los peores recuerdos de la mala cara que tiene nuestra ciudad.

Fotografía: Wikipedia / Internet