Analizan la responsabilidad de las universidades en la formación de agentes transformadores

Realizan sesión sobre innovación y gobernanza en el CLAD

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¿Qué papel van a tener las universidades en el futuro? ¿Las instituciones educativas siguen siendo vigentes ante los cambios del mundo laboral? Estas fueron algunas reflexiones de especialistas durante la sesión “Innovación y gobernanza: una visión desde la educación superior”, realizada este miércoles en el CUCEA, como parte del vigésimo tercer Congreso Internacional del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD).

Quien lanzó las primeras preguntas fue el Coordinador General de Cooperación e Internacionalización (CGTI), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), doctor Carlos Iván Moreno, quien cuestionó a los asistentes del panel si las instituciones educativas siguen siendo relevantes ante los cambios sociales, ideológicos y tecnológicos.

El Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), doctor Héctor Raúl Solís Gadea, hizo hincapié en que aún hace falta combatir las inercias y obsolescencias en procesos de vinculación; una deficiencia que se suele identificar en las universidades públicas.

“Es cierto que hemos hecho un gran esfuerzo en los procesos de reforma, pero en general habría que identificar varios problemas, como el divorcio con las empresas y los sectores empresariales”, dijo.

El Director de Desarrollo e Innovación, de la Universidad de Concepción, Chile, Claudio Maggi Campos, coincidió en fortalecer las escuelas con las empresas, pero también que se deben generar incentivos internos para que los investigadores identifiquen desafíos sociales.

“Es necesario que haya mayor sinergia, diálogo, experimentación y confianza. Tenemos que generar emprendimientos de alto impacto”, mencionó.

El Director de TecLabs, Unidad de Innovación Disruptiva del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), José Escamilla, indicó que este año empresas como Google, Amazon y Facebook declararon que no les interesan los grados académicos.

“La universidades ya no son las únicas que te acreditan para avalar un conocimiento. Ahora las empresas se basan en las evidencias de las cosas que las personas saben hacer, con un portafolio. Hay empresas que están haciendo la competencia a las universidades”, manifestó.

Sin embargo, dijo, las instituciones educativas tienen una herencia de 900 años que les da el prestigio como formadoras y generadoras de conocimiento, por lo que hay que repensar el rumbo y las necesidades que exige la sociedad actual.

Vislumbró que organismos acreditadores dejarán de ser válidos, porque muchas veces se basan en protocolos o conocimientos que datan de hace décadas, derivando en pruebas inflexibles en conocimientos y prácticas que han evolucionado.

“Las acreditadoras hacen que todas la universidades se parezcan entre sí, e inhiben la innovación”, subrayó.

El especialista de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Carlos Guaipatin, externó que en el organismo que representa no les importa tanto el grado académico y los títulos de sus empleados, sino que deben demostrar capacidad y tener habilidades sociales; esto lo dijo a propósito de cómo las empresas están incentivando un cambio de paradigma.

Señaló que la tecnología tiene una cara de exclusión, porque se necesitan recursos para acceder a ésta, pero que también es creativa, porque obliga a generar soluciones económicas; por lo que las universidades, recomendó, tienen que explorar estas habilidades en sus estudiantes e investigadores, con el fin de que se beneficie a la sociedad en la creación de innovaciones.

El Director del Programa en Salud y Tecnología Sustentable del Harvard T.H. Chan School of Public Health, en Estados Unidos, Ramón Sánchez Piña, dijo que el problema está en la gestión del apoyo que reciben las universidades para que se realice investigación e impulse proyectos.

“El gobierno sí apoya la investigación, pero no los mecanismos para el despliegue de los proyectos que derivan de esas investigaciones. Por otra parte, se tiene que abandonar el sistema paternalista de que las universidades y el gobierno pretendan  llevar de la mano a los nuevos empresarios. Además, se deben modificar las leyes para disminuir el riesgo en el fomento de inversiones en las startups”, indicó.

“Hay un divorcio entre los sectores y las universidades, porque se tienen los incentivos equivocados. Se necesita un buen gobierno universitario que proponga ese tipo de cosas”, abundó.

Sobre el tema de las acreditadoras, dijo que éstas no pueden seguir con temas inflexibles de décadas pasadas, pues se debe pensar en función de las necesidades del mercado actual, como lo hacen las empresas al momento de emprender.

A t e n t a me n t e
«Piensa y Trabaja»
Guadalajara, Jalisco, 7 de noviembre de 2018

Texto: Iván Serrano Jauregui
Fotografía: Abraham Aréchiga