La multiculturalidad en la música es el alma que une pueblos

La Marisoul, vocalista de La Santa Cecilia, presenta charla “La diáspora: inspirando al mundo”, durante FIMPRO 2019

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Si mezcláramos los sonidos musicales de nuestra “cultura mexa”, cuyas letras hablan de amor, desamor, fiesta y vida urbana, y lo aderezamos con las identidades de migrantes latinoamericanos que residen en Estados Unidos de América (EUA), seguramente dicho proyecto sonaría a La Santa Cecilia.

Esta agrupación de Los Ángeles, California, la integran hijos de migrantes, quienes no sólo rinden homenaje a sus raíces, también confrontan a quienes desdeñan su identidad, pues para muchos mexicanos “ellos son gringos” y para los estadounidenses, “ellos son mexas”.

Sobre esto habló su vocalista, La Marisoul, durante la charla “La diáspora: inspirando al mundo”, este jueves en la Sala Plácido Domingo, del Conjunto Santander de Artes Escénicas, durante la Feria Internacional de la Música para Profesionales (FIMPRO) 2019.

“Soy hija de padres originarios de Coahuila y Tijuana, nací en Los Ángeles. Desde pequeña recuerdo que en mi casa comíamos frijoles y mi mamá cantaba canciones de Juan Gabriel, Rocío Dúrcal, Amanda Miguel; y mi papá siempre fue un bohemio, que aunque cantaba feo, lo hacía con mucho sentimiento. Éramos mexicanos, somos mexicanos”, recordó la cantautora.

Sin embargo, y aunque en su núcleo familiar vivía de esa manera, comentó que en la escuela “aprendía la historia de Estados Unidos y se hablaba más el inglés que el español. Crecí entre dos mundo: entre semana era all american kid y en la casa era mexicana”.

“Cuando mi mamá nos llevaba al rancho en Coahuila, me acuerdo que jugando con los compañeros me decían que yo era gringa, pocha, y me veían con disgusto. Esas experiencias, junto con las vividas en Estados Unidos –pues cuando me preguntaban que de dónde era les decía que había nacido en Los Ángeles–, me hacían preguntarme de dónde yo era realmente. Yo era mexicana, pero estadounidense también”, detalló.

Dicha situación, la de ser una persona bicultural, es algo que viven miles de personas en EUA; por lo que esa identidad, combinada con las situaciones de discriminación y persecución que allá se viven, hizo que La Marisoul y sus amigos crearan La Santa Cecilia, hace 13 años.

Su música no sólo suena a son jarocho, boleros, funk, rock; también buscan ser un puente entre los hermanos latinoamericanos, ya que abordan esas historias, “nuestras historias”.

“Estas experiencias me hicieron desear hacer música a mi manera, que no fuera sólo mexicana tradicional y sí poder mezclarla. Yo escuchaba a Mariah Carey, Los Beatles, ese tipo de música, pero igual a Mercedes Sosa, Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez. Entonces decidimos crear este grupo y dejar de ser sólo un trío de boleros y mezclar una cumbia con rock y cantar en inglés y en español, hacer nuestra música y contar nuestras propias historias”, mencionó.

Con gran sentimiento y explicándolo en espanglish, La Marisoul dio cuenta sobre la riqueza que es pertenecer a ambas culturas y cómo dicha identidad sirve de inspiración para crear arte que humanice temas crudos, ya sean las deportaciones o las separaciones de familias.

Dio a conocer que las canciones de La Santa Cecilia abordan temas diversos: desde lo que viven las trabajadoras domésticas que son amenazadas de entregarlas a la migra, hasta otros más luminosos como fiesta y amor.

“La mayor fuerza es seguir contando nuestras historias, para decirle a la gente que aquí estamos los migrantes, los latinos, y no estamos desconectados de nuestra tierra. Se dice que los inmigrantes son violadores, no es cierto, venimos llenos de sabiduría, de cultura, música, formas de hacer comida, hacer arte; es lo que más aportamos a un país como los Estados Unidos”, recalcó.

Lo que más le encanta de su trabajo, dijo, es hacer llegar el mensaje de cómo todos los pueblos latinoamericanos convergen en el país del norte y visibilizar lo que significa ser migrante de primera, segunda o tercera generación.

Para La Marisoul los iconos musicales que vienen de esos contextos multiculturales son indispensables, porque existen públicos que necesitan verse representados en el arte. En su caso, ella se vio identificada con Selena, quien a pesar de que en sus entrevistas no hablaba del todo bien español, en el escenario era un titán que “cantaba, bailaba y tenía a huge ass. Ella cantaba música mexicana y era texana; that’s blew my mind (eso me voló la cabeza)”, externó.

Al finalizar, la artista interpretó un par de canciones con jarana en mano, que le mereció los aplausos de los asistentes a la Sala Plácido Domingo.

A t e n t a me n t e
«Piensa y Trabaja»
Guadalajara, Jalisco, 30 de mayo de 2019

Texto: ván Serrano Jauregui
Fotografía: Abraham Aréchiga