Talento U: Adriana Ruiz Razura

Coordinadora de la maestría en Gestión y Desarrollo Cultural del CUAAD recibió Premio Jalisco 2019 en el ámbito Humanístico

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Adriana Ruiz Razura

No se puede amar lo que no se conoce, por eso Adriana Ruiz Razura ha trabajado incansablemente en difundir el legado de nuestro patrimonio cultural para que la sociedad procure su cuidado y protección.

La historia de la arquitectura de Guadalajara, las tradiciones populares, la música y hazañas de personajes de nuestra historia nacional son sólo algunos de los temas que por dos décadas ha estudiado esta investigadora, quien es la coordinadora de la maestría en Gestión y Desarrollo Cultural, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).

Ruiz Rasura tiene una costumbre: va a los archivos de distintas universidades y gobiernos en el mundo para descubrir secretos históricos que pueden cambiar lo que creemos conocer del pasado.

En los últimos años ha descubierto las partituras de canciones creadas durante el Imperio de Maximiliano, mismas que llevó a escena en el Teatro Degollado y el Castillo de Chapultepec. También descubrió un himno, escrito a finales del siglo XIX, en honor a Fray Antonio Alcalde; y que volvió a sonar en el Santuario de Guadalupe de Guadalajara.

Por su incansable labor y compromiso por la preservación del patrimonio cultural material e inmaterial, Ruiz Razura fue reconocida por parte del gobierno estatal con el Premio Jalisco 2019 en el ámbito humanístico.

¿Por qué es importante conocer y proteger nuestro patrimonio cultural?
Porque no venimos de la nada, tenemos una senda que es nuestra historia, que son nuestras raíces, eso es lo que nos da identidad y sentido de pertenencia, lo que nos ancla a la tierra. Es importante conocer esa historia para saber que venimos de un proceso. La investigación histórica es mi pasión, me encanta realizarla, me fascina la búsqueda de documentos en archivos, porque los documentos primigenios —esos que se escribieron en el momento— son los que nos hablan de la verdad.

¿De dónde nace esa pasión por investigar nuestro legado histórico, artístico y cultural?

Creo que lo traigo en la sangre: mi padre, Amado Ruiz Sánchez —médico que introdujo a Guadalajara muchas medicinas y vacunas durante el siglo XX— fue un gran investigador que viajó mucho buscando información en torno a los antibióticos; él hizo muchos descubrimientos. Pero también la Universidad ha sido la que me despertó este gusto por la investigación y me ha apoyado muchísimo para realizar seis estancias en el extranjero. Cuando estudié Arquitectura comprendí ese gusto por el arte. Cuando cursé la maestría en Historia y el doctorado en Arte me dediqué a estudiar estos temas y me di cuenta de que hay muchísima información que no conocemos. La difusión es mi prioridad, porque cuando no difundes lo que investigas no tiene caso que lo hagas.

¿Cuál es la investigación más significativa que ha realizado?

Sin duda fue la de mi tesis doctoral, que me llevó hasta el hospital por una gastritis terrible; gracias a ésta modificamos una parte muy importante de la historia del patrimonio edificado de Guadalajara. Esta investigación fue sobre el arquitecto José Gutiérrez: tras investigar profundamente en archivos de Ciudad de México, Estados Unidos y España, la presenté y en Guadalajara se me fueron a la yugular de manera impresionante, porque demostré que José Gutiérrez fue quien construyó el Hospicio Cabañas y no Manuel Tolsá. Cuando les dije que Tolsá nunca vino a Guadalajara, sino José Gutiérrez, pues a muchos no les pareció. No soy yo quien lo dice, sino los documentos. Gutiérrez también fue quien construyó el Sagrario al lado de la Catedral Metropolitana y el pórtico neoclásico de la hoy Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, que en el siglo XIX iba a ser la sede del Congreso. Esta investigación modificó muchas cosas, hasta me fui con los guías del Hospicio Cabañas para platicarles; hay que darle el mérito a quienes lo merecen.

Tras haber realizado tantas investigaciones, ¿qué significa recibir el Premio Jalisco en el ámbito humanístico?

Estoy muy contenta, me siento honrada. Es importante que se reconozca la investigación, porque a veces es difícil y desgastante, ya que no siempre encuentras el apoyo para emprender lo que uno hace. Esto me obliga a trabajar más y con más gusto. Este reconocimiento es como un bálsamo hermoso que me permite y obliga a seguir estudiando más y seguir enamorando a otros con estas investigaciones que son serias y profundas.