Adiós a Otto Schöndube, pionero de la arqueología en Jalisco

El investigador jalisciense aportó al conocimiento de las culturas antiguas en las regiones Centro y Sur del estado

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Nunca quitó el dedo del renglón cuando se trataba de arqueología: desde el trabajo de campo descubriendo el pasado, hasta la gestión para la preservación de dicho sitios.

Este 30 de diciembre, falleció Otto George Schöndube Baumbach (13 de diciembre de 1936 – 2020), impulsor de la arqueología en el Occidente de México.

Creció en Tamazula de Gordiano, en la Región Sur de Jalisco, donde su pasión comenzó recolectando piedras y tepalcates, entre los cañaverales donde trabajaba su padre.

“Soy hijo de esa región, por accidente nací en Guadalajara, en esa época crítica en que mi padre se quedó sin tierras y buscaba trabajo, y por eso nací en la ciudad; pero tengo mucho orgullo de que Tamazula, a donde llegué de brazos, me considere predilecto”.

Esto lo compartió en 2017, cuando se anunció el Seminario de Arqueología y Etnohistoria del Centro Universitario del Sur (CUSur) en donde se le rindió un homenaje, por las casi seis décadas de trabajo.

Él inició su carrera en 1962, como investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y su inquietud lo llevó a indagar en lugares como Teotihuacán, Tlatelolco y Chichen Itzá.

Otto Schöndube, arqueólogo
Maestro Otto Schöndube. El arqueólogo tapatío es imprescindible para el conocimiento de las culturas prehispánicas de Occidente. Algunas de sus investigaciones han sido realizadas en la Cuenca de Sayula y en el sitio conocido como La Picota, uno de los complejos prehispánicos más relevantes del sur de Jalisco por sus yacimientos de sal. Fotografía: Héctor Montaño / INAH

Su gusto por la historia nació –contaba– mediante los libros de su abuelo, que lo acercaron al trabajo de Isabel Kelly, arqueóloga estudiosa del Occidente mexicano.

Rescatador de la memoria

Lo que más le gustaba a Otto Schöndube era encontrar tumbas intactas y se le cumplió; el participó en el descubrimiento de El Grillo y las tumbas de tiro de Tabachines, en Zapopan, durante los años 70.

En entrevista para Ciudad Olinka, el arqueólogo habló sobre la situación de El Grillo (ubicado en Periférico y General Juan Domínguez) y cómo fue encontrado accidentalmente cuando se construía la colonia Tabachines.

“Cuando se trazó el Periférico, las máquinas cortaron uno de los montículos y se vio que estaban construidos con adobes y remates, de lo que llamamos un tablero”.

“Los montículos están conformadas por cajas hechas de adobe que estaban rellenas de tierra y ya arriba estaban los templos, que prácticamente han desaparecido”.

Recordó que ahí trabajó junto con la arqueóloga Betty Bell y que él fue el encargado de trazar la delimitación de la zona arqueológica, misma que sigue en pugna, pues mencionó que ningún gobierno la respetó.

Museo Regional de Guadalajara
Reproducción: Las ofrendas que Schöndube y su equipo encontraron en una de las tumbas de tiro de Tabachines se muestran en el Museo Regional de Guadalajara. Fotografía: Pablo Miranda

También aparecieron una serie de tumbas de tiro de los años 300 a 400 antes de Cristo. Ahí trabajé junto a Javier Galván, en el rescate de las tumbas; una de las cuales se reproduce en el Museo Regional de Guadalajara con las ofrendas originales”.

Un legado para la posteridad

Otras de sus investigaciones las hizo en la cuenca de la Laguna de Sayula, como La Picota, uno de los complejos prehispánicos más relevantes del sur de Jalisco por sus yacimientos de sal.

También estudió en sitios de Tuxpan, Zapotlán el Grande y Tamazula, así como en la Presa El Infernillo y en Tzintzuntzan, ambos en Michoacán.

Era conocedor de la cerámica de Tonalá y de los antiguos ritos funerarios mexicanos.

La arqueología no es sólo mostrar las cosas impactantes arquitectónicamente, sino también mostrar hasta como fue la gente humilde del pasado; nos falta un estudio de las culturas más campesinas o ‘rancheras’ de la época prehispánica”, compartió.

En ese sentido, recordó que la identidad en México, para la mayoría de la ciudadanía recae en el mariachi, la charrería y el tequila.

Otto Schöndube, arqueólogo
Adiós, al pionero. Otto Schöndube fue maestro en Antropología, especializado en Arqueología por la ENAH, México. Fotografía: ArpaFIL

Y esas tres cosas son del Occidente de México. Creo que desde el inicio, nuestra área desde el inicio fue un fermento para la creación de la macroregión de Mesoamérica”.

“Conocer nuestra identidad y forma de ser es un cimiento que necesitamos para seguir caminando”.

Un investigador galardonado

Otto Schöndube trabajó en el Centro INAH Jalisco y como profesor de Historia y Antropología, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Integró la Sociedad Mexicana de Antropología e Historia, a la Sociedad de Correspondencia de la Cultura (Guadalajara), a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística de Jalisco, en la cual fungió como presidente.

También formó parte de la Sociedad Jalisciense de Ciencias Naturales (Jalisco), que también presidió; de la Comisión Nacional para la Conservación del Patrimonio Cultural y del Consejo Estatal para la Cultura y el Arte de Jalisco.

En 2003 recibió el Galardón Pedro Sarquís Merrewe. Durante la Feria Internacional del Libro de 2011 le entregaron el Premio ArpaFIL, por sus aportaciones en la conservación de la arquitectura prehispánica.

Fue homenajeado durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011 en reconocimiento a su labor por conservar la arquitectura prehispánica de la región occidente de México.

También recibió el Premio Jalisco en la categoría de Ciencias, el Premio Ciudad de Guadalajara y el Mérito Académico, que otorga el sindicato académico de la UdeG.

Una sala del Museo Regional de Guadalajara, institución con la que trabajó de la mano durante años, lleva su nombre.