Agua que corre y ya no regresa

Este recurso natural escasea debido a una mala gestión, falta de su cuidado, de manutención de la infraestructura hidráulica y la interrupción del ciclo hidrológico. Además, se desaprovechan varios manantiales el el AMG, cuya agua se va al drenaje

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En 2021, los focos de alerta que se habían encendido desde años atrás dejaron de ser una advertencia para ahora hacer palpable una realidad: el agua dejó de llegar a hogares de miles de jaliscienses.

En la primavera de este año que la autoridad se vio obligada a realizar tandeos en varias zonas del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), para hacer frente al desabasto.

El investigador Hermes Ulises Ramírez Sánchez, académico del CUCEI y CUTonalá, explica que este problema tiene varios frentes:

«Sí, existe una sequía que afectó a las fuentes de abastecimiento de agua para el AMG (como sucedió con la Presa Calderón, en Zapotlanejo); pero también la falta de agua es consecuencia de la mala gestión que recae en los usuarios y la autoridad.

“La cultura del desperdicio del agua en la ciudadanía se debe a la idea de que se está pagando por ella (y por eso se tiene el derecho a desperdiciarla); en otros países lo que se prevé es la cultura de la escasez”.

Por otra parte, dijo, se tienen registros de que hasta 40 por ciento del agua que transita por la red de distribución se pierde por las fugas.

Ambos factores (el uso indiscriminado y la infraestructura ineficiente) abonan a la escasez; eso sin mencionar que las ciudades son planchas de concreto impermeable, con pocas áreas verdes, que evitan que el agua se infiltre al subsuelo y se recarguen los manantiales.

“Esto que estamos viviendo no es consecuencia únicamente de fenómenos naturales, pues se está haciendo una mala gestión del recurso”.

El consumo de agua en Guadalajara

Foto: Montserrat Montaño

“En el AMG entre el 50 y 60 por ciento del agua se obtiene del Lago de Chapala; 30 por ciento viene de los acuíferos; 10 por ciento, de la Presa Calderón, y el resto de otros manantiales que no están registrados como acuíferos”.

Ramírez Sánchez compartió que el registro promedio del consumo que se tiene en el AMG es de 200 a 250 litros de agua por persona cada día.

Mientras que en Monterrey es de 100 a 150 litros por día y en Ciudad de México entre 300 y 350 litros por día.

“Este promedio es muy alto comparado con otros países como Francia, donde su máximo diario es de 150 litros por día por habitante”.

Pero aunque existan dichos cálculos de consumo para las grandes ciudades mexicana, “hay zonas en el país donde no tienen acceso ni a 20 litros de agua al día”.

“En Jalisco, quien consume más agua son el AMG y Puerto Vallarta. En las regiones Norte y Altos el consumo disminuye porque no tienen disponibilidad del recurso”.

A estas cifras se le suma que alrededor del 60 por ciento de los acuíferos jaliscienses, de donde se extrae el agua de consumo cotidiano, están sobreexplotados.

Ya no podemos considerar al agua como un recurso renovable, pues aunque sí es renovable porque pertenece al ciclo hidrológico, las condiciones en las cuales le estamos dando trato a ese recurso hace que tengamos menos disponibilidad, porque somos más habitantes y su calidad ya no es la misma que teníamos años atrás”.

Ramírez  Sánchez indicó que se debe cambiar el paradigma:

Se debe utilizar el agua de manera eficiente, reutilizarla, captar agua de lluvia y reincorporarla al ciclo del agua.

Agua limpia que se va al caño

Foto: Abraham Aréchiga

En Guadalajara se tienen identificados cerca de 30 manantiales de los que emana agua que poco es aprovechada.

“Tenemos identificados 30 pero podrían ser más», explica Arturo Gleason, académico del CUAAD, quien ha estudiando el aprovechamiento del agua en la ciudad y el captación de la lluvia para fines domésticos.

«Se encuentran en el Cerro del Cuatro, en El Dean, en el Mercado Mexicaltzingo, en el Mercado Corona, La Tucson, cerca de la Estación Atemajac del Tren Ligero, Los Colomitos (Federalismo y fraccionamiento Ojo de Agua), más los que brotan en Los Colomos, la Mesa Colorada, y a un costado de la Nueva Central Camionera”.

“Sí ha habido documentación por parte del SIAPA, pero no con la solidez y compromiso que debe haber (a lo largo de las administraciones). Para el gobierno se piensa que la aportación de los manantiales no es relevante, aunque gran parte de los ciudadanos se abastecen de ellos”.

“A mi punto de vista no se le ha dado la atención requerida y por lo tanto no está en la agenda pública, ni en presupuesto y se están tirando”.

La excusa de no ver por estos manantiales es que la mira está en crear proyectos que traigan a la ciudad agua en gran cantidad.

“La atención está en los grandes volúmenes, para seguir urbanizando y, por lo tanto, volúmenes pequeños, a comparación e las grandes presas pues no son de impacto para ellos; simplemente evaden el problema”.

“Estimamos que de los manantiales salen de 500 a mil litros por segundo”.

“Todo esto hay que hacer un estudio documental más a conciencia y hacer mediciones más precisas, pero el tema es que esa agua se va al drenaje y se mezcla con aguas negras; eso es muy real”.

Ante la escasez, “cada gota cuenta”, por lo que las excusas sobre no aprovechar esa agua no deberían existir, asegura el académico.

“Si no estamos en esa visión de no desperdicio y máximo ahorro, el agua nunca va a ser prioridad en la medición, equipamiento y aprovechamiento de esta agua».

La farsa de las obras que son fastuosas 

Foto: Mariana Hernández León

La autoridad estatal apuesta por la creación de la Presa el Zapotillo como un método infalible para combatir la falta de agua en el AMG.

Para Ramírez Sánchez la defensa del macroproyecto obedece a un planteamiento “de tipo económico político, más que desde el punto de vista técnico científico”, cuando debería ser lo contrario.

“La tendencia a nivel mundial ya no es construir mega presas como la del Zapotillo, sino presas más pequeñas, que almacenen únicamente la cantidad de agua que se necesita para una región determinada”.

Del derecho humano al negocio

Pese a que el agua es un derecho reconocido a escala internacional y plasmado en las constituciones estatales y la Mexicana en el país, parece que se le ha olvidado a las instancias de gobierno.

A decir del investigador del CUTonalá, hay prioridades para la disposición del líquido: la primera para consumo humano; la segunda, para la producción de alimentos; la tercera, para servicios, y la última de las prioridades es para el uso industrial.

“A través de la historia de México se dan concesiones a las grandes grandes empresas para la explotación del agua en enormes cantidades”.

“Y sucede que jamás se le restringe, pese a que se supone que la última en la cadena de prioridad, pero al ciudadano sí se lo cortan”.

Sobre dicha repartición del agua, indica que también incide en las cifras de consumo per capital en las ciudades.

“Entonces tenemos que evaluar que en esos 250 litros por habitante que se consumen a diario en el AMG, viene incluida toda esa agua que se va a servicios y la que está a disposición de los industriales, lo que significa que un ciudadano no está consumiendo toda esa agua”.