Migración pesquera

Extinción y escasez de peces, contaminación y mala distribución del agua, han propiciado una crisis en Chapala, con el consiguiente abandono de la pesca. Aunado a esto, factores culturales han hecho que esta actividad no sea atractiva para las nuevas generaciones, que se ven orilladas a emplearse en otras actividades fuera de su municipio de residencia

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Por: Alejandra Carrillo

La pesca, por años la actividad económica más importante para los municipios del Lago de Chapala, hoy se ve amenazada y menguada por distintos factores que han propiciado la migración de pobladores a diferentes empleos, muchas veces en otros lugares del país y a Estados Unidos.

Jamay, Poncitlán y Ocotlán, de Jalisco, y La Palma, Michoacán, son algunas de las localidades afectadas por el fenómeno migratorio que, entre otras aspectos, ha sido ocasionado por la extinción de especies como el pescado blanco, por el no respeto a los periodos de veda. Otros factores son la baja pesca, el bajo costo de la captura y los altos costos de gasolina, redes y mantenimiento de los navíos.

Adriana Hernández García, académica del Departamento de Estudios Socio-Urbanos, del Centro Universitario de la Ciénega, coordinó el libro Recuperación e importancia de la cultura de la pesca y los pescadores del Lago de Chapala, en el que colaboraron varios alumnos de CUCiénega, y que analiza la pesca y su importancia en las tradiciones y la economía de los residentes de la zona.

Uno de los principales resultados que arrojó el estudio es que en gran medida la pesca ha dejado de ser la actividad primordial para las nuevas generaciones.

“Entre las múltiples salidas que los pescadores ribereños del lago de Chapala encuentran a las épocas de escasez en la pesca y la crisis económica familiar que esto provoca, ha sido la migración temporal o definitiva para emplearse en trabajos como albañilería, en fábricas, campos agrícolas de la región, en el estado, en ciudades del país y el extranjero”, comenta Hernández García.

El libro reseña varias de las historias que testimonian esta situación en los municipios cuyas actividades económicas y culturales están directamente relacionadas con la pesca.

“Culturalmente no afecta mucho ni cambia, porque los padres y algunos integrantes siguen con el oficio de la pesca. Además, en las fiestas más tradicionales y cuando vienen de vacaciones, recurren nuevamente a ella”, asegura Omar Antonio Lopez Chávez, estudiante de la licenciatura en Periodismo, cuya colaboración en el libro habla sobre los pescadores del municipio de Jamay y sus costumbres. Asegura que el fenómeno de la migración en los pescadores se ha presentado en mayor cantidad en las nuevas generaciones.

La aportación a la investigación de Iván Serrano, también estudiante de Periodismo, analiza la extinción de esta costumbre, que anteriormente pasaba de generación en generación.

“Hoy esta práctica ha dejado de preferirse entre la mayoría de los jóvenes, que no están dispuestos a invertir el tiempo que implica: hacerse de material para crear los navíos, iniciar la jornada de madrugada, lo que involucra desplazarse a la laguna y ahí hacer efectivas las artes de la pesca, para después comercializar el producto en la playa o el pueblo o la carretera, y por supuesto acudir a las juntas y conocer lo que está permitido o no según las normas de los inspectores de pesca”.

Existen, según el libro, otros factores, como la acaparación por parte de pescadores de otros municipios de la pesca en Chapala, Jocotepec y San Juan Cosalá, la sequía por la distribución poco equitativa de agua a otras ciudades y estados, la extinción de especies y la contaminación del lago.

“Estas condiciones han puesto un escenario poco alentador para los pescadores y sus familias, quienes dependían de esta actividad como fuente de ingresos y de alimento. Con la afectación a los ecosistemas en el Lago de Chapala han desaparecido especies endémicas de pescado que tenían una importancia para la alimentación. Es el caso del pescado blanco, del género Chirostoma. Otras especies comestibles y comerciales han disminuido por la sobrepesca, generando con ello un círculo vicioso: contaminación, reducción de peces comerciales, sobrepesca y pesca de especies fuera de talla, escasez de pescado, conflictos y crisis”, concluye Hernández García.