Entregan el Premio Jalisco de Periodismo 2014

Darwin Franco gana el premio en la categoría Prensa Escrita; Alejandra Guillén en Periodismo Digital

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GUADALAJARA, JALISCO (04/DIC/2014).- «Periodismo que calla es cómplice». Esta frase, compuesta por apenas cinco palabras, se oyó como un mazazo en el Auditorio Ramón Garibay de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) durante la entrega del Premio Jalisco de Periodismo.

La dijo Gricelda Torres Zambrano, quien fue reconocida por su trayectoria periodística. La dijo Darwin Franco, quien se impuso a más media centena de reportajes concursantes en la categoría de Prensa Escrita. La dijo Alejandra Guillén, ganadora en la categoría de Periodismo Digital. La dijeron, con voz amaestrada y firme, los galardonados estudiantes Iván Serrano Jáuregui y Juan José Ríos.

En su discurso, Gricelda Torres Zambrano afirmó que en México todos los días el poder y la delincuencia atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información. La periodista comentó que, en un país violento, corrupto, e impune, resulta necesario hacer mejores investigaciones que cuenten con datos sólidos, mapas, estadísticas, pero también con historias que sólo se logran mirando a los ojos a la gente.

«Hoy, cuando estamos frente a un país convulsionado, lastimado por la violencia y por los malos gobernantes, se requiere un periodismo valiente, con medios de comunicación que pese a las presiones del poder, no renuncien a su responsabilidad  y a su compromiso de informar, que caminen del lado de sus reporteros y de sus audiencias».

Darwin Franco resaltó que Jalisco es el segundo estado del país con más desaparecidos: dos mil 200, según las cifras oficiales. Señaló que frente a una situación en la que el discurso oficial busca convertir a los desaparecidos en cifras, es necesario contar las historias como las de Lupita, Naty y Mayra, que él incluyó en su reportaje «Ya apareció su hijo?: El calvario de las madres de los desaparecidos en Jalisco».

«Jalisco no es un estado de bienestar. Jalisco es el segundo estado con más desapariciones en el país y nos toca a nosotros, desde el periodismo, hacer las conexiones para que una terrible tragedia como la de los 43 normalistas de Ayotzinapa se conecte con las historias de Naty  y Lupita y Mayra, porque de esa medida comenzaremos a ver, de manera decidida, a nuestros desaparecidos, a nuestros muertos, a nuestras fosas».

Alejandra Guillén, premiada por su reportaje «La fiebre del hierro ilegal», contó a la concurrencia que en 2009 se detectó que el hierro de la Sierra de Manantlán, en la costa sur de Jalisco, se exportaba a China a través del Puerto de Manzanillo. Explicó que en 2010 comenzaron a verse a diferentes grupos armados que se robaban el mineral y talaban bosques. Una semana después de que se publicara esta investigación, desapareció Celedonio Monroy, nahua de la comunidad de Ayotitlán, quien era parte del consejo de mayores de la Sierra de Manantlán, un órgano defensor del territorio en aquella región.

La reportera agregó que el saqueo de madera y hierro -en el que ha participado el crimen organizado, los empresarios, las autoridades y la mafia china- también se ha dado en la Sierra de Colima y Michoacán, particularmente en la comunidad de Ostula, ubicada en Aquila, Michoacán. Puso de relieve que en cinco años, en esta comunidad, en la que mataron a Trinidad de la Cruz, han asesinado a 32 personas y desaparecido a cinco.

Guillén dijo que el reportaje le ayudó a comprender que la supuesta guerra contra el narco en realidad es una guerra para despojar a las comunidades, que son un estorbo para los intereses capitalistas.

Acentuó que los periodistas en Jalisco tienen que romper el discurso de la autoridad en el que se afirma que en Jalisco todo está tranquilo, porque la desaparición de Celedonio Monroy, el asesinato de Trinidad de la Cruz, las madres que buscan a sus desaparecidos y las fosas de La Barca son un espejo de lo ocurrido en Ayotzinapa.

«Nosotros tenemos el reto de reconstruir lo que ha pasado, de nombrar a todos nuestros desaparecidos y muertos, para que no haya olvido, para permanezcan en la memoria de la sociedad y se exija justicia. Los periodistas tenemos que investigar en cuantos de estos casos también fue el Estado», remató.

Iván Serrano Jáuregui y Juan José Ríos señalaron que el periodismo debe buscar que los discursos oficiales y los boletines de prensa no sean las únicas verdades.

EL INFORMADOR / GONZALO JÁUREGUI