Muestran panorama global ante inminente cambio climático

Doctor Carlos Gay García, Premio Nobel de la Paz, imparte conferencia en CUTonalá

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Las consecuencias del calentamiento global y sus posibles escenarios que se tendrán que enfrentar en el futuro fueron expuestos por el coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, doctor Carlos Gay García, en el segundo y último día de actividades del North American Water Conference (NAWC), que se realiza en el Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

El también reconocido con el Nobel de la Paz en 2007 por la difusión de su trabajo en este tema, dio a conocer, durante el panel intergubernamental “Agua y cambio climático”, realizado en el Instituto de Energías Renovables del plantel, que fue a partir del siglo XIX cuando la temperatura de la Tierra comenzó a aumentar cerca de un grado.

“En realidad ese grado es un promedio global, en el planeta hay zonas donde se ha calentado más que eso. Los aumentos en México están cercanos a un grado; sin embargo, hay sitios en el planeta donde ha aumentado hasta 10 grados”.

El doctor en Astrogeofísica indicó que se estima que en 2100 el efecto invernadero provocará que la temperatura global esté entre uno y seis grados más caliente; la diferencia entre hoy y la última glaciación es de cinco grados centígrados.

Ante el inminente panorama, en varias zonas del mundo se tendrá que recurrir a la experiencia de quienes habitan en regiones con climas extremos para conocer cómo se han adaptado; tal es el caso de quienes viven en el desierto del Gobi, en China. Refirió que de igual manera habrá cambios en los ciclos del agua.

“Una atmósfera más caliente puede contener más vapor, y eso significa que haya precipitaciones más intensas, que significa inundaciones e incluso sequías. No importa lo que hagamos, nos vamos a calentar”, sentenció.

No sólo los glaciales se reducirán –ejemplificó con el derretimiento del hielo en el Popocatépetl e Iztaccíhuatl–, la cantidad de comida y la salud se modificarán; dijo que ahora los vectores que transmiten el dengue y paludismo se distribuyen en zonas donde antes no habitaban.

“El dióxido de carbono siempre se mantuvo por debajo de 310 partes por millón (ppm), ahora hay 400 (ppm); esto no había ocurrido en casi 800 mil años”, subrayó.

Ante estos panoramas, el investigador exhortó a los profesionales de diversas disciplinas a que planifiquen proyectos de innovación que contemplen los cambios que se suscitarán en las próximas décadas.

“No podemos planear como un ingeniero de siglos pasados, ahora existe un riesgo; y aunque no hay manera de asegurar datos exactos, el cambio climático implica que se debe de echar mano de otras disciplinas porque este fenómeno afecta a todas las profesiones”, dijo.

Recordó que esta transformación mundial implica también costos económicos. Tan sólo en 1998 el huracán “Mitch” significó gastos de 7 por ciento del producto interno bruto de Honduras y el fenómeno “El Niño”, 20 millones de pesos. En México las zonas costeras, pantanos y tierras bajas como las de Tabasco están amenazadas, por lo que el reto es que las innovaciones estén pensadas en resarcir las amenazas.

Ante las especulaciones de quienes rechazan los efectos del calentamiento de la Tierra, refutó que los ciclos naturales que aportan gases de efecto invernadero siempre han existido, pero que éstos no se comparan con la cantidad de emisiones que se producen por la actividad humana; cuyas consecuencias se evidencian con el calor que se ha presentado en los últimos meses y la desaparición de glaciales.

A T E N T A M E N T E
«Piensa y Trabaja»
Guadalajara, Jal., 22 de marzo de 2017

Texto: Iván Serrano Jauregui
Fotografía: David Valdovinos